A ti, la alegría de mi vida, dedico estas palabras. Tú, que escuchabas mis penas, me arrullabas cuando no veía la luz, y nos contagiábamos los estados de ánimo...
Con la luna llena te fuiste, pero siempre estarás en mi corazón, hasta que yo acuda a ella también. Te quiero y siempre lo haré, mi perrita preciosa.

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